>>>El efecto La Palma

El efecto La Palma

Viajar a la isla bonita es una experiencia única para los sentidos. Una aventura entre playas volcánicas, pueblos encantados y paisajes de otro planeta en las Islas Canarias.
A

l aterrizar en esta isla, algo cambia. Una corazonada, la sensación de estar en el lugar adecuado. Los pulmones se ensanchan y se afina el olfato. El olor a mar, a historia y a bosque lo impregna todo. Fenómenos como la lluvia horizontal sorprenden a quien visita La Palma. Como si las normas de los mortales no se aplicaran en este paisaje volcánico rodeado de vegetación y de agua. En realidad, son los vientos alisios, que quedan atrapados en las hojas de los árboles formando una espesa nube que gotea sin cesar para darles su característico color verde.

No es el único lugar de las Canarias donde ocurre, pero en La Palma es especial. Toda la isla ha sido declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco. Comenzaron siendo solo 511 hectáreas en el municipio de San Andrés y Sauces. En 1998 se amplió el territorio protegido hasta que, en 2002, se incluyeron sus 708 kilómetros de extensión. Los diferentes espacios naturales que contiene permiten pasarse el día al aire libre, recorriendo sus senderos –cuentan con más de 1.000 kilómetros de rutas– o relajándose en la orilla de alguna de sus playas de arena negra, como Puerto de Naos o Playa Nogales.

La Palma, Islas Canarias
Con una temperatura de entre 19 y 25 grados durante todo el año, (casi) cualquier día es día de playa.

El Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, situado en el corazón de la isla, es uno de los rincones más espectaculares, con una gigantesca caldera de ocho kilómetros de diámetro y multitud de cascadas y riachuelos entre pinares canarios y otras plantas endémicas. Su geología es fruto de las erupciones y los deslizamientos de tierra, y ofrece infinitas posibilidades para los amantes de la aventura y la naturaleza. Desde una cascada de colores en el barranco de las Angustias hasta un observatorio astrofísico en la cumbre del Roque de los Muchachos (2.396 metros). Es uno de los lugares estrella del astroturismo de la isla a pesar de no permitir visitas nocturnas. La alternativa son los miradores astronómicos del Llano del Jable o La Muralla.

Desde que obtuviera el certificado Starlight, que reconoce la calidad astronómica de un destino –fue la primera reserva del mundo en recibir este título–, el cielo le roba protagonismo a la tierra. No obstante, es difícil competir con paraísos terrenales como el Bosque de los Tilos o los volcanes del Parque Natural de la Cumbre Vieja. El primero cuenta con uno de los bosques de laurisilva más importantes de Canarias, una vegetación prehistórica que desapareció del resto del continente hace 20 millones de años. En el segundo, se encuentra el volcán Teneguía, cuya erupción de 1971 fue la última registrada en el archipiélago canario.

Observatorio del Roque de los Muchachos.
El Observatorio del Roque de los Muchachos permite visitas guiadas para particulares, pero no en horario nocturno.
Foto: Saúlt Santos/Visit La Palma

Plataneras, granjas de cabras autóctonas y viñedos comparten espacio con sus diferentes ecosistemas y dan lugar a un menú tan sencillo como sabroso. La Palma también se come, y no hay excursión completa por la isla sin probar sus papas arrugadas con mojo, alguno de sus quesos o sus carnes a la brasa. Y de postre, fruta o Príncipe Alberto, un dulce originario de la isla con bizcocho, chocolate y almendras. El festín se saborea mejor en una de sus romerías, las fiestas palmeras por excelencia. Durante los festejos, las carrozas comparten con los asistentes productos típicos como gofio o almendras garrapiñadas. Y por supuesto, vino. Destaca el de malvasía, que durante siglos fue una de las principales exportaciones de la isla. Su color ámbar y sabor dulzón también son parte del efecto La Palma. Tanto como el olor a laurisilva, el tacto de la arena volcánica y el hechizo de la lluvia horizontal.

Ruta de los Volcanes
La Ruta de los Volcanes es uno de los senderos más populares de La Palma. Es de dificultad alta y se encuentra en el municipio de Fuencaliente.
Foto: Turismo de Canarias

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